Tras la caída de Imperio Romano, se empezó a desarrollar en el norte de Europa una sólida cultura marítima basada en una tradición muy antigua que había permanecido oculta. Ésta culminó con los vikingos, el pueblo marítimo por antonomasia de la historia de la humanidad. Los vikingos dominaron el mar del Norte durante la Edad Media, desde el siglo V hasta el X.
Fueron los primeros marinos con vocación claramente oceánica, lograron grandes hazañas, como el desembarco en América y la travesía fluvial desde Rusia hasta el mar Negro. Sus barcos fueron los mejores que hasta entonces se habían construido.
El primer contacto de Roma con los navegantes del norte de Europa lo tuvo Julio César, en sus campañas en el norte de la Galia y Britania. En sus crónicas, el gran conquistador romano hace referencia a las sorprendentes canoas de piel de origen celta y a las robustas embarcaciones de roble y velas de cuero de los vénetos hacia 56 a.C. Luego, los romanos establecieron en el siglo I d.C. la denominada Classis Britannica, una flota con base en Britania cuya principal misión era la de mantener el comercio a ambos lados del canal de la Mancha, amenazado por los piratas. De hecho, durante esa época, las embarcaciones nórdicas estaban desarrollándose y no alcanzaron su plenitud hasta la caída del Imperio Romano. La primera evidencia arqueológica que se tiene de ellas son los restos del barco hallado en el yacimiento de Hjörtspring, en Dinamarca. Se trata de una canoa escandinava del siglo III a.C., una embarcación de guerra a remo, del tipo canalete, que se debió depositar como ofrenda junto a gran cantidad de armamento. Tenía una eslora de 13 metros y una manga de 1,80; es decir, una relación de eslora a manga de seis a uno, un barco (largo) si se le compara con los que habían navegado hasta el momento en el Mediterráneo. La canoa estaba construida con tablas de madera de tilo cosidas con mimbre de tejo y atadas a ligeras cuadernas. Contaba ya con una rudimentaria quilla especialmente concebida para poder ser arrastrada por la arena, y la estructura se completaba con 10 bancadas asentadas en puntales que servían para que unos 20 remeros-guerreros tomaran asiento y bogaran. Era una embarcación ligera diseñada para el asalto costero.
